www.biodescodifica-t.com

LUIS PALACIOS Y YOLANDA S. JIMÉNEZ …TERAPEUTAS EN BIONEUROEMOCION-BIODESCODIFICACION CP1-CP2-CP3-CP6... PNL… HIPNOSIS ERICKSONIANA… SAAMA… KINESIOLÓGIA HOLISTICA… REGISTROS AKASHICOS…THETAHEALING…PSYCH-K…METODO YUEN…PSICOTERAPIA PRANICA…REIKI… … TERAPIA PRESENCIAL Y POR SKYPE … TEL: +34.652.060.777 … Mail: biodescodifica-t@hotmail.eshttp://biodescodifica-t.com

viernes, 8 de febrero de 2013

La Meditación y sus Implicaciones



La meditación parece resurgir de entre mares revueltos como un recurso multifunción. Casi como una moda o una forma difusa de hermanamiento y canalización, vemos cómo es utilizado el término en pro de dispares intereses, desde la activación planetaria en masa a través de la resonancia del corazón, hasta la búsqueda de estados individuales de encuentro con nuevas facetas de nuestro ser, estados quizá perdidos en los anales de un olvido comunitario.

Desde los sugestivos templos de oriente y como un bálsamo para nuestras desarraigadas sociedades de plásticos y hormigón, llegaron efluvios de lejanos aromas vertidos en condimentos alternativos, provenientes de la psico-cuántica, el despertar de la energía como identificador común, o una intuición de algo enorme y profundamente escondido, que comenzó a tomar forma un paso más allá de la sospecha…    



Sin duda la meditación, como arte y parte de este proceso, tuvo un sentido transformador y sirvió para dirigir las miradas hacia nuevos objetivos. Sirvió como un enlace “puente”, hacia una nueva situación que nos ha llevado con solvencia a traspasar la frontera de un anunciado fin de ciclo, que no es sino el principio de otro, donde tomar conciencia y recuperarnos es lo único que toca.

Tanto es así, que este nuevo periodo en el que la inmediatez, entre lo que pensamos, sentimos, tememos o deseamos y su manifestación, será el componente motriz y el recurso fundamental que nos hará tomar responsabilidades a toda velocidad, será también la toma obligada de conciencia de nuestro inmenso potencial, lo que decidirá, a tiempo cada vez más real, el mundo y el escenario que observaremos como reciente creación ante nuestros ojos. Todo como resultado de nuestra creencia en forma de vibración interior, en una sinergia expansiva que nace, inexorable, del centro de cada uno de nosotros.

Siempre fue así, pero en nuestra inconsciencia supina, las fuerzas que recreamos una y otra vez como no asumidas, se fueron acumulando en la oscuridad, dejando el rastro de su poso milenario visible ante nosotros, pues nuestro escenario es generado por todo lo que somos, dentro y fuera.



Cien mil veces se ha dicho que el único cambio posible es interior y no habrá cambio posible sin este requisito. Ya conocemos bien el resultado de hacer piña y asociarse en comunidades de toda índole, agrupaciones religiosas, sociedades de culto, reuniones espirituales y todo tipo de corrientes alternativas que, como colofón, aúnan al resto de los “descarriados” en una actividad común que suple o supera a todas las anteriores: LA MEDITACIÓN.

¿Pero sabemos realmente qué es meditar?

Será interesante hacer una parada y replantearse el término, por aquello de saber a qué o a quién entregamos nuestro momento y nuestra energía según los casos:

Meditar, si nos atenemos a su origen etimológico, veremos que deviene del latín “meditari”, que significa “considerar”, que a su vez deriva de la raíz indoeuropea “med”, que quiere decir “medir o tomar medidas adecuadas”, y que a su vez derivó en latín al verbo “mederi”, (cuidar o tratar), de donde provienen palabras como médico, medicina o remedio.

El vocablo “modus”, (medida, modo, manera y moderación), también derivó desde el latín a palabras castellanas como “modo”, “módulo”, “molde”, “amoldar” o “modular”, sin olvidar otras no menos curiosas como “moda”, “modelo”, “modelar”, y para finalizar, “moderno”, “modismo”, “modesto” o “moderar”… más sospechosas todavía y para finalizar encontraremos “comodidad” y “cómoda”

Si de resultas de una supuesta acción cuyo único fin consiste en considerar o tratar “algo”, como una medicina o un remedio, para paliar un supuesto “mal”, que ya presuponemos como ajeno, veremos que el acto de meditar, propiamente dicho, podría despistar el propio propósito o fin para el que se utiliza, pues poco o nada podrá interceder por la paz o la instauración del amor en el mundo, un acto que, sin embargo, bien nos puede servir como falsa justificación para el verdadero acto de transformación posible, que sólo se dará desde la toma de conciencia de cada cual y desde cada cual, desde la independencia y la individualidad, y todo lo que sea reunirse para activar la paz y el amor aquí y allá, como algo ajeno a cada uno de nosotros, no sólo nos alejará del verdadero trabajo si no que, en muchos de los casos, servirá como carnaza, alimento y “pila”, de no sabemos bien qué otros intereses.



Quizá ese fue el verdadero útil creativo de cuantas doctrinas religiosas o espirituales trataron de conseguir la máxima desconexión. Un estado de desconexión, que ha sido la clave propiciatoria para que el mundo que conocemos pudiese sostenerse, siempre ajeno a la responsabilidad individual y edificado en compartimentos estancos; muchos rezos y todo tipo de recursos de acomodación, distracción y ausencia colectiva.

Aquello a lo que hemos llamado meditación, quizá debería ser entendido como el acto a tiempo total  a través del cual, podamos "accionar", desde nuestro verdadero centro emocional en proceso de sanación.

Quizá necesitemos meditar 24 horas al día y todos los días de la semana, porque quizá sea ese el único camino.

Quizá la idea de congregarse en masa o en grupos, en determinados lugares y en horas puntuales para solucionar los problemas del mundo, no signifique gran cosa, ni el inconsciente colectivo lo diferencie mucho de orar a dios en una iglesia, rezar mirando hacia la meca o encerrarse de por vida en un convento para pedir por los pecados del mundo.

Si alguna vez hubo un mundo real, este fue concebido por mentes independientes, conscientes de que la realidad de los mundos y de los escenarios en que vivimos, se genera a tiempo total desde ese pulso vibracional interior, liberado de las artimañas y recursos que convirtieron este mismo mundo, aquí y ahora, en una factoría ganadera de energías sin dueño; alimento de un canibalismo ancestral sin nombre, que vomita con toda su fuerza el exceso de su banquete milenario.

                 Quizá sea el tiempo de desvincularse de los viejos atavíos y levantar cabeza...

                                                                    Quizá sea el tiempo.



[caption id="attachment_9591" align="aligncenter" width="150"] Imágenes y Fotografía de JM del Cerro[/caption]


 José Vaso, todosyninguno


No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada