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sábado, 16 de marzo de 2013

Alternativas para la alimentación infantil - Mercedes Blasco



La alimentación vegetariana abarca la inmensa variedad de los alimentos vegetales y además, la inclusión ocasional de huevos, leche y derivados. Se prima la utilización de materias primas de calidad, integrales, de cultivo o ganadería ecológicas y con el mínimo proceso de elaboración previa. Hoy ya queda lejos la visión del vegetarianismo clásico, espartano, soportado sobre la base de la voluntad de hierro, que mantiene su teoría con un dogma y que provocaba reacciones contrarias y adversas. En la actualidad, esta propuesta es cada vez más aceptada, ya que se han hecho esfuerzos desde muchos medios para presentarla como una forma de alimentación en la que se une la preocupación por el cuidado del cuerpo con un cierto sibaritismo.


Mercedes Blasco

Licenciada en Filosofia, Colegiada nº 26536, Socia de la Associació de Filosofia Pràctica de Catalunya Licenciada en Documentación Instructora de FlexyRelax Especialista en Dietética y Aimentación Vegetariana
ecritora de los libros: Cocina vegetariana para niños... y para toda la familia, Los nuevos desayunos naturales, entre otros.

http://bonavida099.blogspot.com.es/


Alternativas para la alimentación infantil

Esta conferencia tuvo lugar dentro del marco del III Congreso de Alimentación Consciente que se celebró el 1 y 2 de Diciembre de 2012.


Link al video en youtube: http://www.youtube.com/watch?v=NbVJV2MMSwo
Audio :[audio="http://www.ivoox.com/como-iniciarte-dieta-alcalina-gogo_md_1868386_1.mp3"] Ir a descargar

Música del vídeo: Miquel Sala
Grabación y edición de vídeo: www.lacajadepandora.eu

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info@viadimension.es
Tlf: 93 895 79 22

Cocina Vegetariana para niños... y para toda la família



En él he volcado la experiencia de los años en que eduqué a mi hija y a mi hijo en un tipo de alimentación saludable y muy apetitosa.

Está pensado también para la etapa de la adolescencia y primera juventud, cuando eligen un tipo de alimentación sana y natural, que protege de desequilibrios alimentarios.

Contiene un amplio apartado de información dietética explicada de forma muy asequible. Es ideal para quienes quieren empezar con la alimentación vegetariana y no saben cómo hacerlo.

Hay todo tipo de recetas para realizar en família, jugando en la cocina. Y una gran selección de recetas muy sencillas para  aprendender a desenvolverse entre fogones en el día a día.

Es un placer poner esta información a vuetra disposición. Os invito a descubrirla!


Nutrición Vegetariana

La alimentación vegetariana abarca la inmensa variedad de los alimentos vegetales y además, la inclusión ocasional de huevos, leche y derivados. Se prima la utilización de materias primas de calidad, integrales, de cultivo o ganadería ecológicas y con el mínimo proceso de elaboración previa. Hoy ya queda lejos la visión del vegetarianismo clásico, espartano,  soportado sobre la base de la voluntad de hierro, que mantiene su teoría con un dogma y que provocaba reacciones contrarias y adversas. En la actualidad, esta propuesta es cada vez más aceptada, ya  que se han hecho esfuerzos desde muchos medios para presentarla como una forma de alimentación  en la que se une la preocupación por el cuidado del cuerpo con un cierto sibaritismo.

Tradicional y sencilla

Entre lo más austero y la novísima cocina, el fundamento de esta propuesta se halla sobre el substrato generacional de la genuina cocina mediterránea, auténtica joya. Sobre esta base se introducen las modificaciones y mejoras que aportan los modernos conocimientos dietéticos y de nuevos componentes. Se trata de poder acceder a una forma de alimentación agradable y sana, sin necesidad de romper con las propias costumbres. A pesar de que la dieta tradicional se ha caracterizado muchas veces por su inmovilismo y reiteración, así como por errores graves como el exceso de grasas, también la “cocina del hambre”, nos ha enseñado el carácter casi milagroso de la simplicidad de sus platos. Un buen inicio puede ser redescubrir lo que hay de bueno en ella, sin olvidar la calidad de  los ingredientes y las nuevas aportaciones dietéticas. No se trata, en efecto, de una cocina complicada, y exótica, sino de aquella que nos puede ayudar a comprender  nuestras raíces.

Innovadora y variada

La cocina convencional de hoy es cada vez más limitada en variedad. Muchas personas, y más especialmente los niños, se alimentan con platos preparados, y poco variados. Faltan la mayoría de las veces elementos crudos como frutas y ensaladas, y  hay un exceso de grasas, de proteínas y de los carbohidratos demasiado refinados de la bollería industrial. Se acostumbra a caer en una pequeña rueda de platos. En demasiados casos, no hay inquietud por saber si esta manera de alimentarse es verdaderamente saludable o no.En contraste, la dieta natural abarca una sorprendente variedad de alimentos, desde dátiles hasta berros, por poner un ejemplo, y permite internarse en ella dejándose llevar por la imaginación. No se trata tanto de hacer grandes mezclas en una  misma comida, como de llegar a incluir una variedad de alimentos diferentes a lo largo de la semana, todos ellos gustosos y sanos.De la misma manera  que sus raíces son tradicionales, la alimentación natural requiere de una actitud abierta, dispuesta a experimentar y probar nuevos alimentos y texturas. Esto no es exclusivo de la cocina vegetariana, claro,  pero desde el momento en que se pasa la barrera de la apertura, podemos dejar de comer para comenzar a nutrirnos. Lo  que importa no es tanto si esporádicamente se consumen o no alimentos de origen animal, sino el hecho de haber iniciado un camino de búsqueda más amplio y  más sano.

Equilibrada y sana

La alimentación ovo-lacto-vegetariana es equilibrada y sana. Esto significa  que provee de todos los nutrientes necesarios para el adecuado desarrollo de las personas y para proporcionar un óptimo estado físico, psíquico y emocional. Esta razón tiene un peso específico  importante, a pesar de  que no ha de hacernos olvidar  que también se pueden hacer barbaridades, y que las ansiedades se pueden disfrazar de “verde”. No obstante, desde el momento en  que se parte de un diálogo con el propio organismo, y  en la medida en  que se hace un trabajo de sensibilización para sentirlo, hay más posibilidades de tender hacia una alimentación más correcta, consciente y equilibrada.De todos es conocido que la mayoría de las enfermedades degenerativas denominadas “de civilización” están directa o indirectamente vinculadas a una excesiva e incorrecta alimentación, entre otros factores, como la tensión o la ansiedad. Sin ir más lejos, las cifras de personas propensas al estreñimiento, a alteraciones cardiovasculares o a alergias, son alarmantes y van en aumento. Y lo mismo sucede con enfermedades mucho más graves. La alimentación natural no significa la panacea, pero, convertida en hábito y llevada a cabo con sentido común, constituye por si misma una auténtica medicina preventiva,  que se pone de manifiesto en el tono general del cuerpo y en detalles que pueden parecer nimios, pero que no lo son, como el olor corporal y del aliento, la suavidad de la piel o la fuerza de cabellos y uñas. En ello inciden factores como:


•    La variedad y calidad de los alimentos, ecológicos e integrales: Forman parte de todos los grupos dietéticos, y garantizan el suministro de los nutrientes  que el cuerpo necesita. Este factor de calidad no es exclusivo de la alimentación natural, ni significa sólo una moda. Es una tendencia  que se  consolida cada vez más, dado que los alimentos convencionales llegan alterados por defecto o por exceso. Un alimento refinado al que han sustraído parte de sus componentes, queda desvirtuado por defecto y, no sólo pierde parte de su utilidad, sino que, para volver a ser asimilable habrá de tomar sustancias prestadas del propio organismo. Por ejemplo el azúcar blanco nos “roba” vitamina B1, además de calcio, cromo y otros minerales. Una alteración por exceso la constituyen la multitud de “extras” que acompañan los alimentos, desde plaguicidas a colorantes. Muchos son de origen sintético, y el cuerpo no puede asimilarlos del mismo modo  que sus equivalentes orgánicos, por lo  que se ve perjudicado por ellos.

•    La ausencia de elementos tóxicos de origen animal: La acción de los alimentos de origen animal de la dieta es distinta de los vegetales. En la actualidad el grueso del volumen de las carnes que ofrece el mercado nos hace dudar de su garantía sanitaria, ya  que puede contener elementos tóxicos indeseables como antibióticos y hormonas que se cargan en el  organismo humano acumulativamente, sin hablar ya de la contaminación por priones. Al dejar de lado las carnes y otros productos de origen animal los evitamos, no alteramos la energía del cuerpo con excitantes y ahorramos el sacrificio del animal con su consiguiente influencia hormonal y emocional. El uso de huevos y derivados lácteos en la alimentación ovo-lacto-vegetariana nunca debería ser indiscriminado y excesivo. Es imprescindible  que el origen de estos alimentos provenga de la ganadería ecológica y respetuosa con los animales.

•    La ligereza de las digestiones: Los alimentos vegetales fatigan menos el tracto digestivo y no se degradan por putrefacción, sino por fermentación. Su aporte de fibra favorece la evacuación y mantiene en mejor estado la flora bacteriana del intestino evitando el estreñimiento y la reabsorción de toxinas, colesterol sobrante y otros elementos perjudiciales. Los alimentos vegetales permiten mantener el equilibrio del factor pH de la sangre, al tiempo  que su elevado contenido en sales minerales, agua, enzimas y vitaminas hidrosolubles y su baja incidencia en grasas saturadas, colesterol y ácido úrico, beneficia su circulación y limpieza. De hecho, la fisiología humana parece adaptada para este tipo de alimentación, a causa de la gran longitud intestinal, y del contraste entre el elevado número de dientes molares –para moler- frente a los incisivos.

•    El abandono de hábitos nocivos: Algunos hábitos sociales  que nos acompañan en la vida cotidiana y que están no sólo tolerados, sino incluso potenciados y bien aceptados, distan mucho de ser beneficiosos para la salud. Algunos, como el consumo de drogas, alcohol e incluso tabaco, son reconocidos cada vez más como claramente perjudiciales. Otros, como el café, el chocolate, y otros estimulantes de nueva generación, son vistos por muchas personas como elementos imprescindibles para garantizar la eficacia en el trabajo o el estudio –“si no, no funciono”-. Sin embargo, la realidad es  que un cuerpo sano puede prescindir de este tipo de excitantes que nos cargan de dependencias y nos llenan de radicales libres. Estas partículas generan el rápido envejecimiento y degeneración de las células e inhiben la plena acción de vitaminas y otros nutrientes. Un cuerpo sucio de toxinas, está en cierta manera envenenado, y cae en un círculo vicioso, donde la ansiedad determina los hábitos. El buen estado del organismo, por el contrario, se manifiesta por una inherente energía y disponibilidad tanto para el esfuerzo físico como para el intelectual, que es producto del claro equilibrio entre los elementos nutrientes de la dieta. De este modo no se producen los conocidos altibajos derivados del consumo de  productos perjudiciales.

Rentable

Mirada sin miopía, es decir con perspectiva, en la alimentación natural la economía por una vez se acerca a la calidad, como en un todo. La alimentación natural es económica en un sentido global. En primer lugar porque la calidad de vida no tiene precio, y invertir en salud siempre es rentable. No es necesario partir de la comparación de precios entre productos cárnicos y vegetales, porque sería engañoso. Los productos integrales y ecológicos que se usan en la cocina natural suponen de entrada un mayor coste inicial  que sus homólogos desnaturalizados. No obstante, la tendencia es partir de elementos simples, de materias primas, y transformarlos en comidas sencillas. Son los alimentos  que ya llegan muy elaborados y manufacturados los  que elevan el precio de los platos. Una mayor consciencia del valor real de los ingredientes lleva a reciclarlos si es posible, dejando ir la imaginación en lugar del despilfarro continuo del consumo por el consumo. Para hacer frente al factor tiempo, que también es preciso considerar, hay trucos basados en una buena organización de menús y en utilizar recursos como frutas, ensaladas, frutos secos, sémolas o lácteos utilizados como auténticos “fast food”, por la rapidez de  su preparación. Por otra parte, no se hace uso de otros productos  que desequilibran aspectos de la economía, sin aportar beneficios nutricionales, como los refrescos gaseosos a la hora de comer, en lugar de agua. Dentro de  la alimentación natural se hace énfasis en la calidad por encima  de la cantidad. Comer bien no significa tomar inmensas cantidades de alimentos, sino aquellos  que son necesarios para el adecuado mantenimiento de la salud.

Consciente,  ecológica y consecuente

A través de la alimentación se hacen transformaciones sutiles en nuestro cuerpo. Desde siempre la cocina ha estado vinculada con la consciencia, y en cada hogar podríamos hallar el templo de la diosa griega Hesta. Somos lo  que comemos y comemos de acuerdo con lo que somos. Por eso, no es superflua la forma de tratar los alimentos, la actitud ante el acto de comer, y la posibilidad de considerar  que la maravillosa infinidad de la creación pueda estar en una calabaza o un tomate, o en la armonía de líneas y colores  que desvela el corte transversal de una col lombarda o una cebolla. No es ninguna  nimiedad ser receptivos ante la alimentación, y tomar una actitud más consciente ante el hecho cotidiano de comer, liberándolo de sus aspectos más repetitivos y superfluos. Las digestiones y la mejor asimilación de nutrientes nos lo mostrarán. Por eso, es necesario establecer una relación con el elemento que llega a la boca, y contar siempre con el ingrediente imprescindible del amor. Definimos la alimentación consciente como la  que se realiza “dándose cuenta”.

Y esto sucede desde  dos niveles

•    A nivel personal:
Significa darnos cuenta de lo que comemos, y como lo hacemos. Comer no siempre es alimentarnos, una toma de conciencia comienza por la observación de los propios hábitos. Tal vez nos sorprendamos si probamos durante una semana de anotar todos los momentos en  que nos llevamos algo a la boca, puntualizando de qué se trata, la hora, el estado psíquico que acompaña... Sobre esta base empírica, podemos discernir entre lo  que propiamente nos nutre y lo que es superfluo. Esto último no puede considerarse nutrición, la cual ha de ser equilibrada por su propia naturaleza, es decir, capaz de aportar todo aquello  que nuestro organismo necesita para su correcto desarrollo. Y nada más.

Otros puntos contribuyen al despertar de la conciencia ante los alimentos  que vamos a  tomar. El modo de sentarnos a comer influye en nuestra alimentación energética. Si nos relajamos durante un momento, podremos preparar mejor nuestro cuerpo para recibir los alimentos. Es preferible no comer si estamos tensos, preocupados o hay tensión en nuestro entorno, porque absorberíamos esa energía junto con los alimentos. Respirar profundamente antes de comenzar la comida, relajando los músculos, observar los alimentos, su color, su tersura, su aroma, y gozarlos, masticándolos bien, sintiendo todo su sabor, disfrutando de sus jugos. Así se come plenamente, tomando todo el tiempo necesario para ello  comiendo sólo aquello  que es  necesario. Establecemos un vínculo entre esos “objetos”  que nos han de nutrir y nosotros mismos, puesto  que a continuación nos hemos de aunar. La alimentación consciente es un “desideratum”, un objetivo hacia el  que se tiende y no un modo concreto de comer. Podemos atender a nuestra dieta con mayor reflexión y racionamiento y sustituir hábitos desaconsejables por otros más beneficiosos, para la salud, la estética, la economía y el global de la persona.

•    A nivel global:
Significa darnos cuenta de  que “comemos”, es decir,  que “hay” para comer, lo cual no es cotidiano para muchos millones de personas. La alimentación consciente adquiere dimensiones ecológicas porque propaga unas formas de cultivo biológicas,  que defienden  a los pequeños agricultores, fomentan la diversidad de las especies, respetan el medio ambiente y gestionan racionalmente el recurso del agua. Y solidarias, desde el momento en que sustituye la utilización de amplias zonas de cultivo de legumbres y cereales de forraje para hacer un  uso orientado directamente al  consumo humano. El coste de la producción ganadera masiva supone una utilización  ineficaz de la tierra y del agua,  que es un recurso cada vez más contaminado y escaso. Existe también el problema de la enorme polución de las heces de los animales,  que ensucian ríos y provocan brotes de enfermedades. La agricultura extensiva del forraje está en el origen de la destrucción incesante de los bosques y, a su vez, en la desaparición de formas de vida y culturas indígenas y en la extinción de numerosas especies animales. Una alimentación consciente procura regirse por parámetros solidarios, entre los cuales entra un intento de equilibrio entre los saciados y los hambrientos. Esto implica una actitud  que abarca  desde no saturarnos más allá de las propias necesidades, hasta un mejor uso de las posibilidades cotidianas y de los ingredientes. También la tendencia hacia una forma de dieta  que no despilfarre los recursos del planeta, ni genere explotación de otros pueblos. La participación activa –en la medida de lo posible- en el proceso de generación de los elementos nutrientes se orienta en este sentido.

Decálogo para una alimentación solidaria


1- Practicar una dieta austera
2- Disminuir el consumo de carnes y derivados
3- No abusar del consumo de pescado
4- Consumir mayor cantidad de cereales y legumbres
5- Aumentar el consumo de verduras, frutas y hortalizas
6- Consumir aceite de oliva
7- Mantener la dieta tradicional
8- Moderar el consumo de productos alimenticios superfluos
9- Hacer un buen uso del agua potable
10- Saber apreciar la comida  y mostrar agradecimiento a la productora (o productor) de los alimentos

(Extraído del libro "Nutricion para educadores"  de José Mataix Verdú y Emilia Carazo Marín. Ed. Díaz de Santos)



Congreso de presencia extraterrestre

Los días 6 y 7 de Abril de 2013 se celebra en Barcelona
El Congreso de Presencia Extraterrestre que se celebra los días 6 y 7 de Abril de 2013 en el Hotel Hesperia Tower, cuenta con grandes ponentes que nos harán descubrir con sus experiencias de contacto y sus conocimientos, y como nos están ayudando los seres de otras razas extraterrestres, bien llamados, hermanos de las estrellas.

Grandes expertos con conocimientos sobre otras dimensiones de conciencia, y contactados con pleyediandos, arcturianos, intraterrenos, etc y muchas otras razas de extraterrestres, estarán presentes en el Congreso, y nos explicarán sus experiencias con ellos

Aprenderemos cuales son las formas de contacto con los hermanos de luz, y como se están manifestando en la tierra.

MAS INFORMACÓN AQUÍ


Edición y Grabación
Luis Palacios y Yolanda S. Jimenez
BIODESCODIFICA-T
Miembros de la Asociación Española de Biodescodificación -- Terapeutas en Biodescodificación CP1-CP2-CP3 , Método Yuen , Psicoterapia Pranica , Reiki , PNL , Hipnosis Ericsoniana. Miembros de la Productora de audiovisuales La Caja de Pandora
Telefono: 0034.652060777

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